Error #46: Comunicar sólo cuando hay malas noticias

Pere Rosales:

Una directora general, una clienta, está descolocada, viene de una reunión de seguimiento normal, sin sobresaltos, sin nada urgente, y al salir, una persona del equipo le ha dicho algo en el pasillo que se ha quedado un poco dentro. Cuando vi tu correo el lunes a las 7, le dije, casi no abro el ordenador. Pensé que algo había pasado. Ella había mandado un mensaje el domingo por la noche para confirmar la hora del comité, simplemente para eso, 3 líneas, sin urgencia, sin nada raro, y sin querer había puesto el cuerpo en alerta a 5 personas. ¿Cómo es posible?

Pere Rosales:

Me dice, si no era nada. Y yo le devuelvo la pregunta, en los últimos 2 meses, ¿cuántas veces has escrito a alguien del equipo sin pedirle nada y sin corregirle nada? Se queda callada. ¿Lo piensa? Pocas, casi ninguna, diría yo.

Pere Rosales:

Ese es el error del que quiero hablarte hoy. Comunicar solo cuando hay malas noticias. Tú no te das cuenta, empieza despacio, y casi siempre por buenas razones estás liado, la agenda no para, tienes la cabeza en 5 frentes a la vez. Comunicas cuando hay algo que resolver, el resto de tiempo dejas trabajar. Te parece respetuoso, y durante un tiempo, de hecho, lo es, Pero la persona que recibe tu silencio empieza a leerlo, y tu correo del domingo por la noche, aunque solo diga mañana a las 10, lo abre alguien que lleva meses asociando tu nombre con un problema.

Pere Rosales:

Hay líderes muy sólidos que arrastran ese patrón sin darse apenas cuenta. Casi siempre lo han heredado, sus jefes hacían lo mismo, aparecían cuando algo iba mal, el resto era silencio, no los veían aparecer. Así crecieron, así aprendieron a liderar. Debajo de todo eso vive una idea que muchos líderes nunca examinan. Si no tengo nada importante que decir, pues mejor no molesto.

Pere Rosales:

Suena prudente, incluso suena considerado respetuoso, como decíamos, para el equipo, hasta que la otra persona empieza a leer ese silencio, porque el silencio cuando viene de alguien que dirige nunca está vacío, siempre comunica. Y casi siempre se llena con la interpretación más pesimista que tiene a mano la persona que lo recibe, ¿no? Se espera lo mejor, se espera lo peor. Tú piensas, no he dicho nada porque no había nada urgente. La otra persona piensa, hace 3 semanas que no me dice nada, algo no le ha gustado, le pasa algo seguro.

Pere Rosales:

Ahí empieza el coste. Cuando aparece, significa corregir porque tu canal desgasta. El día que tienes que dar una noticia difícil de verdad, esa noticia llega a un terreno que no está preparado para recibirla, no hay margen, no hay confianza acumulada, no hay banco de buena voluntad del que puedas tirar. Pierdes también algo un poco menos visible, pero muy importante, dejas de enterarte de lo que funciona, la gente deja de contártelo sencillamente. Asumen que solo te interesa lo que se rompe, si no, no es relevante.

Pere Rosales:

Y poco a poco, sin querer, empiezas a creer que todo va mal, porque solo miras cuando algo va mal. La realidad se te distorsiona. Le pregunto a la directora qué cree que necesita su equipo de ella ahora mismo. Tarda de nuevo en responder, y me dice, yo creo que saber que también los veo cuando hacen bien las cosas. Y le propongo algo muy sencillo.

Pere Rosales:

Durante una semana, ¿por qué no mandas 3 mensajes a 3 personas distintas? Mensajes que no tengan ninguna petición y que no sean ninguna corrección. Por ejemplo, he visto lo que mandaste ayer, muy buen trabajo, o gracias por cómo has llevado la reunión, o, ¿qué tal estás? Simplemente sin más contexto. A la persona, la voy a descolocar, me dice, va a esperar dónde está la trampa.

Pere Rosales:

Probablemente sí, va a pensar que detrás hay algo. A la tercera empieza a bajar la guardia. A la quinta ya no necesita prepararse para ver que le dices algo nuevo, y empiezas a recuperar algo importante, tu equipo deja de densarse cuando apareces, el ambiente no se tensa. Eso, el liderazgo, vale mucho más de lo que parece. Una semana después, la directora me llama de nuevo, tengo que contarte algo.

Pere Rosales:

Había escrito el lunes a una persona del equipo para darle las gracias por una propuesta que había llegado el viernes. Eran 3 líneas. A los 10 minutos, la persona le había contestado, ¿pasa algo? El caso es que se rieron las 2 y empezaron a hablar. Te pregunto ahora a ti, ¿qué está aprendiendo tu equipo sobre ti solo por el patrón de cuando eliges aparecer?

Pere Rosales:

Seguimos.

Error #46: Comunicar sólo cuando hay malas noticias