Error #36: Creer que la vulnerabilidad es un fallo

Pere Rosales:

Hoy quiero hablarte de algo que veo bastante a menudo, últimamente sobre todo, directivos brillantes, preparados, respetados por su equipo, pero tensos. No tensos por el negocio, tensos por lo que pueden mostrar. Hace un tiempo, en una sesión con un CEO y su equipo, ocurrió algo muy sencillo que te puede servir de ejemplo. Estábamos hablando de una decisión estratégica importante, el equipo estaba bloqueado prácticamente, nadie decía nada, y él, casi sin darse cuenta, dijo, necesito que esto salga bien. Y se hizo como un silencio un poco raro de aquellos, ¿sabes?

Pere Rosales:

Que se corta el ambiente. Yo le pregunté, ¿qué es lo que hay detrás de eso? Tardó unos segundos, la gente miraba, y él respondió, que tengo miedo de equivocarme, porque ya me equivoqué una vez. No fue un discurso épico, como puedes ver, no fue una concesión dramática donde hubiera realmente un gran reconocimiento, fue una frase honesta. Y en ese momento el equipo cambió.

Pere Rosales:

Alguien dijo, yo también tengo dudas, y otro dijo algo así como, no me atreví a decirlo, pero yo también. En 5 minutos se abrió una conversación que llevaba semanas bloqueada. ¿Por qué? Porque dejó de actuar como un personaje y apareció la persona que es, es una gran persona. Y ahí está el error.

Pere Rosales:

Muchos líderes creen que la vulnerabilidad es un fallo, un síntoma de debilidad, algo que hay que ocultar, como si liderar fuera una obra de teatro permanente, pero mantener un personaje así cansa mucho. Cansa no puedes decir, pues no lo sé. Cansa fingir seguridad cuando por dentro estás procesando la incertidumbre, no tienes ni idea. Cansa responder rápido para no parecer inseguro. Y lo más curioso es que casi todos los equipos intuyen esa tensión, la sienten, es que se palpan el ambiente.

Pere Rosales:

Cuando tú no puedes mostrar duda, ellos tampoco pueden. Cuando tú no puedes reconocer un error, ellos menos. Cuando tú no puedes decir, esto me preocupa, el resto aprende a callarse, es mejor. Y entonces empiezan los pequeños silencios, los datos maquillados, las conversaciones que se tienen en el pasillo, pero no en la sala donde deberían hacerse. No porque la gente sea desleal, sino porque nadie quiere ser el primero en mostrarse vulnerable.

Pere Rosales:

Te hago una pregunta un poco directa, ¿tu equipo puede decirte que se ha equivocado sin miedo a la repercusión? Y otra más incómoda, ¿tú puedes decirles que te has equivocado? No como técnica de liderazgo, no como gesto estratégico, sino porque sea de verdad, porque lo sientas de verdad y porque lo digas de verdad. Porque hay algo importante aquí, la vulnerabilidad no es desbordarte emocionalmente, no es convertir la reunión en una terapia, no es dramatizar cada dificultad. Eso tampoco ayuda a nada, es el otro extremo.

Pere Rosales:

La vulnerabilidad madura es otra cosa. Es poder decir, la verdad es que todavía no lo tengo claro esto, o esto me preocupa de verdad, o eso fue fallo mío. Y al mismo tiempo también sostener tu rol. No pierdes autoridad, más bien profundizas en ella. Los líderes que más nos han marcado no fueron perfectos, mira hacia atrás, fueron los que nos hicieron sentir seguros para ser imperfectos.

Pere Rosales:

Los que en algún momento nos miraron y dijeron, aprendemos en esto juntos, y eso te da permiso, permiso para intentar, permiso para equivocarte y, por tanto, permiso para crecer. Creer que la vulnerabilidad es un fallo te lleva a liderar en modo defensa, siempre alerta, siempre demostrando, siempre cuidando la imagen, siempre pensando en el qué dirán, pero liderar es demostrar otra cosa, que puedes sostener la situación, la incertidumbre, sin esconderla, sostener la presión sin fingir que no pesa, sostener tu humanidad sin convertirla en un espectáculo. La pregunta no es si debe ser vulnerable, la pregunta es, ¿desde dónde estamos liderando ahora mismo? ¿Desde dónde el personaje que protege su imagen o desde la persona que asume su humanidad? Porque cuando lideramos desde el personaje, podemos impresionar, pero cuando lideramos desde la persona, generamos confianza, y sin confianza no hay liderazgo que valga.

Pere Rosales:

Nos vemos en el siguiente episodio.

Error #36: Creer que la vulnerabilidad es un fallo