Error #35: Ocultar tus errores

Pere Rosales:

Hay algo curioso en el liderazgo, todo el mundo dice que el error es aprendizaje, que equivocarse es humano, que la vulnerabilidad, incluso, conecta con los demás. Pero luego, cuando cometemos un error de verdad, muchas veces lo que hacemos es esconder ese error. Lo maquillamos, lo minimizamos, lo justificamos, o directamente miramos hacia otro lado esperando que nadie lo haya notado. Y el caso es que no lo hacemos por maldad, lo hacemos, más bien, por un cierto miedo. Miedo a perder la autoridad, miedo a decepcionar, miedo a que cuestionen nuestra competencia, miedo a que el equipo piense, ¿se ha equivocado?

Pere Rosales:

Entonces, ¿en manos de quién estamos? A ver, ¿cuál fue el último error que intentaste que pasara desapercibido? No el que confesaste, no el que compartiste en una sesión de retrospectiva, por ejemplo, sino el que intentaste disimular, porque ahí es donde está la gracia. Ocultar un error no es solo una decisión táctica, es un mensaje de cultura. Cuando tú cultas un error, aunque nadie lo verbalice, el equipo aprende algo muy concreto, y aquí equivocarse es peligroso.

Pere Rosales:

Y cuando equivocarse es peligroso pasan, por lo menos, 3 cosas. La gente deja de innovar, la gente deja de asumir su responsabilidad, y la gente empieza a protegerse más que a aportar, y eso no es nada bueno. Lo paradójico es que muchos líderes creen que admitir un error limita su autoridad y, en realidad, lo que la debilita es que el equipo perciba que no está siendo del todo transparente u honesto, Porque los errores casi siempre se notan, lo que se pierde no es la perfección, es la confianza. Recuerdo hace años que acompañé a un director general de una compañía de medio tamaño, de unas 2000 personas, que había tomado una decisión estratégica equivocada. No fue un gran desastre, pero sí creó mucho desgaste y tensión interna.

Pere Rosales:

Su primera reacción fue técnica, vamos a corregirlo rápido y que pase página. Pero había algo en el ambiente que se notaba, las conversaciones se volvieron más prudentes, las reuniones más finas, más miradas cautelosas. El equipo no estaba enfadado por el error, estaba incómodo por el silencio. Cuando finalmente esta persona decidió decir en público, me he equivocado, En esto la decisión fue mía, he aprendido esto y esto, y me gustaría averiguar lo que fuimos capaces de hacer y lo que no fuimos capaces de hacer y verlo entre todos, la energía cambió. No porque el error desapareciera, seguía ahí, pero la responsabilidad volvió a estar en su sitio, donde debería haber estado siempre, y eso libera y libera al resto.

Pere Rosales:

Hay una diferencia enorme entre cometer un error y no hacerse cargo de él. El primero es inevitable, todos fallamos, somos humanos. Lo segundo es opcional. Una pregunta un tanto incómoda, ¿estás liderando para parecer competente ante tu equipo o para construir confianza con tu equipo? Porque si lideras para parecer competente, seguro que ocultarás errores, seguro.

Pere Rosales:

Si lideras para construir confianza, los trabajarás en voz alta. No desde el drama, no desde la autoflagelación, no hay que ser un mártir, sino desde la responsabilidad. Un líder que reconoce sus errores hace 3 cosas poderosas, modela el aprendizaje real, reduce el miedo en el equipo y aumenta lo que podríamos llamar la madurez colectiva. Pero eso exige algo que no siempre estamos dispuestos a ofrecer, seguridad y madurez interior. Porque solo quien no necesita a la perfección para sostener su identidad puede decir, aquí me he equivocado yo, esto es fallo mío y lo siento.

Pere Rosales:

Porque ocultar errores no es un problema técnico, es un problema de identidad, es un problema de autenticidad. Piénsalo bien, si tu valor como líder depende de no fallar, esconderás todo lo que te exponga, todo lo que demuestre en cierta forma que has fallado. Si tu valor como mi, como líder está en tu capacidad de aprender, crecer y sostener conversaciones difíciles, entonces el error se convierte en materia prima, algo necesario. Te dejo con una reflexión. En tu equipo, ¿se pueden asumir los errores sin que tiemble el aire?

Pere Rosales:

Y otra cosa más, la última vez que alguien se equivocó delante de ti, ¿qué es lo que aprendieron de tu reacción? ¿Qué aprendiste tú mismo? ¿Qué aprendes ahora si lo recuerdas? Y es que el liderazgo no se mide por la ausencia de fallos, sino por la calidad de las conversaciones que eres capaz de sostener cuando te equivocas. Seguimos.

Error #35: Ocultar tus errores