Error #31: Elogiar sin autenticidad

Pere Rosales:

Hay elogios que suenan muy bien, pero no se sienten bien. Seguro que te ha pasado, dices alguna vez, buen trabajo, muy bien, dices, gracias por el esfuerzo. Mientras lo dices, algo dentro de ti sabe que no lo estás diciendo de verdad. No porque sea mentira, sino porque no nace de ahí. Eso es un error muy común en el liderazgo, elogiar sin autenticidad, elogiar por cumplir, elogiar porque toca, elogiar porque has leído que hay que reconocer más.

Pere Rosales:

Y el problema no es la intención, el problema es el efecto que produce, porque el equipo lo nota, siempre lo nota. Cuando el elogio no viene de una observación real, no genera motivación, más bien genera distancia. Un elogio genérico no reconoce. Aplana, es como decirle a alguien, da igual quién eres o qué has hecho exactamente. Cumples lo que tienes que cumplir, lo que se espera de ti, y eso, aunque suene suave, desconecta.

Pere Rosales:

Déjame decirte algo importante, no pasa nada por no elogiar siempre. Lo que sí pasa factura es elogiar falsamente. Un buen trabajo automático vale menos que un he visto esto que has hecho y me ha parecido importante por esto. La autenticidad no está en la intensidad del elogio, está en la precisión, en la concreción. Cuando elogias algo concreto, la persona se siente vista.

Pere Rosales:

Cuando elogias en abstracto, se siente evaluada. Hay una trampa muy habitual aquí. A veces, no elogiamos para cuidar al otro, sino para calmarnos nosotros mismos. Para sentir que lo estamos haciendo bien, lo que se espera de un líder moderno, vaya. Para evitar conversaciones más profundas, para no parar a mirar de verdad con presencia.

Pere Rosales:

Pero liderar no va de repartir aplausos para nada, va de reconocer desde la autenticidad, y la verdad exige tiempo, atención mirada. Si no sabes qué reconocer exactamente, espera al momento adecuado, porque cuando el elogio no es auténtico, no necesita adornos. Puede ser breve, puede ser sencillo, puede ser incluso incómodo, pero que sea auténtico. Y eso en un equipo vale muchísimo más, créeme, que 100 frases bonitas. Quizá hoy no se trata de elogiar más, sino de mirar mejor, mirar desde otra perspectiva.

Pere Rosales:

Porque las personas no necesitan halagos, necesitan sentirse vistas y reconocidas. ¿Y eso cuándo ocurre? La verdad es que se nota. Seguimos.

Error #31: Elogiar sin autenticidad