Error #23: Competir con tu equipo
Hay algo que pasa que casi no se habla en las organizaciones, pero pasa más de lo que pensamos. A veces, sin darnos cuenta, competimos con nuestro propio equipo. Con nuestro equipo, sí, sí, es parece absurdo, pero es así. No aparece de golpe, es algo que un día, pues aparece y no lo has decidido, ¿no? Suele empezar como una sensación pequeña, casi incómoda, esa punzada interna cuando alguien del equipo destaca de verdad, cuando propone algo brillante, cuando recibe reconocimiento o cuando notamos que tiene un talento que nosotros no tenemos.
Pere Rosales:Y no lo decimos, pero por dentro se mueve algo, una mezcla rara entre admiración y también un poquito de amenaza. Ese pensamiento rápido que casi da vergüenza reconocer, ¿y si lo hace mejor que yo? ¿Y si empieza a ser más relevante? ¿Y si un día dejan de necesitarme a mí? La mayoría de líderes no quiere admitirlo, pero es humano sentirlo.
Pere Rosales:El problema no es sentirlo, el problema es lo que hacemos con ello, lo que hacemos después de sentir eso. A veces respondemos corrigiendo cosas que no hacía falta corregir o revisando con demasiado detalle, o tomando nosotros decisiones que podrían haber tomado ellos, o apresurándonos a demostrar que seguimos siendo los que más sabemos del tema. Y quizá por fuera parece liderazgo, pero por dentro es miedo. Miedo a perder el control, a perder espacio, a perder identidad o bien influencia, y sin querer esa dinámica va calando en el equipo. La gente empieza a frenar un poco, a compartir menos ideas, a no arriesgar, a moverse con cuidado para no sobresalir demasiado, porque nadie quiere incomodar a un líder y menos si es buena persona y tengo buen rollo con él.
Pere Rosales:Y cuando un equipo trabaja en modo autoprotección, la creatividad desaparece, la confianza se erosiona y el talento se esconde, o bien se va. Liderar no va de ganar. Liderar no va de ser el más brillante de la sala. Liderar no va de quedar por encima. El buen líder no compite con su equipo, hace que su equipo sea el mejor.
Pere Rosales:Compite por ellos, compite para que crezcan, para que se atrevan, para que vayan más lejos de lo que irían ellos solos. Un buen líder no mide su valor comparándose, lo mide observando cómo crece la gente a la que acompaña. Porque hay algo que cambia por completo tu manera de liderar cuando lo entiendes de verdad. Tu objetivo no es que tu equipo dependa de ti, tu objetivo es que tu equipo pueda volar sin ti. Al día que dejas de competir y empiezas a impulsar, tu liderazgo deja de ser un espejo y se convierte en una plataforma elevadora.
Pere Rosales:Un equipo no necesita un líder que gane todas las carreras, necesita un líder que haga que correr juntos tenga todo el sentido del mundo. Y ahí empieza el liderazgo que de verdad transforma, no solo organizaciones, sino también vidas. Nos vemos en el siguiente episodio.
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